Nacido en luna nueva
Cómo es un perro, y cómo es un gato, que nacieron en luna nueva.
En un perro
La Luna invisible y todo por empezar
La Luna nueva no se ve, y algo de eso tiene: cuesta leerle la cara. Es de arrancar cosas sin avisar —un juego, una carrera por el pasillo, una manía nueva— y de dejarlas a medias. Su apego no se exhibe: te sigue a dos habitaciones de distancia y eso ya es una declaración.
En un gato
Nacido a oscuras, empieza cosas sin avisar
Con el Sol y la Luna fundidos, lo que siente y lo que muestra son la misma cosa: no hay doblez, pero tampoco pistas. Se sube a su sitio alto y observa largo antes de decidir. Y cuando decide, arranca: inaugura un juego nuevo con un tapón de botella a las tres de la mañana.
Las otras fases
Luna creciente Cuarto creciente Gibosa creciente Luna llena Gibosa menguante Cuarto menguante Luna menguante