Pomerania y los signos del zodiaco
Doce retratos, uno por signo. Busca el de tu perro por su signo solar.
Aries Tauro Géminis Cáncer Leo Virgo Libra Escorpio Sagitario Capricornio Acuario Piscis
Pomerania Aries
Kilo y medio de pelo en la puerta
Un pomerania Aries se planta en la puerta antes que tú y decide quién pasa. Le ladra al perro que le triplica el tamaño sin hacer las cuentas. Empieza un juego, lo abandona a los dos minutos y lo reabre luego: el Sol en Aries actúa primero y valora después, si acaso.
Pomerania Tauro
Tranquilo por fuera, inamovible por dentro
El Sol en Tauro le da a este pomerania un carácter tranquilo por fuera y absolutamente inamovible por dentro. Elige su sitio del sofá y lo defiende sin dramas, solo con presencia. Le encantan los premios, la hora fija de todo y que nadie le cambie los muebles de la casa.
Pomerania Géminis
Bola de pelo con dos opiniones a la vez
El pomerania ya viene con vocación de comentarista, y en Géminis el volumen sube: ladra al ascensor, al vecino y a una hoja, y a mitad de la frase ya ha cambiado de tema. Con él, cambiar de juego vale más que alargarlo.
Pomerania Cáncer
El pequeño guardián de sofá
Pomerania de Cáncer: alerta a cada crujido de la puerta y con un radar afinado para saber en qué habitación estás. Ladra al mensajero, sí, pero luego vuelve a tu lado a comprobar que sigues ahí. Su cama es su cuartel general y el sofá su torre de vigilancia.
Pomerania Leo
Dos kilos de melena y un trono
Un pomerania Leo buscará el cojín más alto del sofá para supervisar desde ahí, ladrará hasta que los invitados reconozcan su presencia y posará quieto en cuanto aparezca una cámara. El pelaje no es pelaje: es vestuario.
Pomerania Virgo
Un sistema, y suele ser el suyo
Un Virgo pequeño y minucioso: revisa la casa en el mismo orden cada mañana, coloca sus juguetes donde considera que van y protesta si mueves su cama diez centímetros. Aprende rápido porque le gusta que las cosas tengan un sistema, y ese sistema suele ser el suyo.
Pomerania Libra
No exige: insinúa
El pomerania de Libra negocia todo: no exige, insinúa. Se sienta con elegancia a medio metro de ti hasta que cedes, ladra para presentar a la visita en vez de para echarla, y elige el sofá donde mejor se le vea. Detesta las broncas y se retira si el ambiente se tensa.
Pomerania Escorpio
Un kilo y medio de pelo con dossier sobre ti
El pomerania ya viene con vocación de centinela peludo, y el Sol en Escorpio le añade memoria y criterio: elige a una persona y monta guardia desde el respaldo del sofá. Ladra a lo que no le encaja, se calla cuando lo decide él, y no olvida quién le pisó la cola.
Pomerania Sagitario
Dos kilos de pelo con vocación de explorador
Tu pomerania cabe en un bolso, pero el Sol en Sagitario le ha dado la agenda de un perro cinco veces mayor: tira de la correa hacia todo lo que no conoce, opina en voz alta sobre las novedades del barrio y se planta en mitad del parque como si fuera de su propiedad.
Pomerania Capricornio
Dos kilos de vigilancia oficial
Un pomerania de Capricornio se toma su tamaño como un detalle administrativo: supervisa la casa desde el sofá más alto, avisa de cada portazo del vecindario y decide él cuándo empieza el juego. Aprende rápido lo que le conviene y se hace el sordo con el resto. La rutina es su idioma favorito.
Pomerania Acuario
El pequeño excéntrico del barrio
Sol en Acuario en un pomerania da un perro con criterio propio: te mira, decide y luego hace lo que había pensado. Es sociable pero a su manera, más de observar el parque desde una posición elevada que de meterse en el barullo. Y avisa de todo lo raro que ve, con una voz muy superior a su tamaño.
Pomerania Piscis
Un algodón con opiniones propias
El Sol en Piscis le da un temperamento blando y permeable: te lee la cara antes de que hables y ajusta su humor al tuyo. Con el porte teatral del pomerania, eso se traduce en un perro que se pega a tus pies y luego se pone a ladrarle al viento como si fuera personal.